Evangelio del Sábado, 27 de febrero de 2027
Lectura del santo evangelio según Lucas 15, 1-3.11-32
Y SE llegaban a él todos los publicanos y pecadores a oirle. 2Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. 3Y él les propuso esta parábola, diciendo: 11Y dijo: Un hombre tenía dos hijos; 12Y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece: y les repartió la hacienda. 13Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos a una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente. 14Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella provincia, y comenzóle a faltar. 15Y fué y se llegó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase los puercos. 16Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie se las daba. 17Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18Me levantaré, e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti; 19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. 20Y levantándose, vino a su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido a misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle. 21Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 22Mas el padre dijo a sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies. 23Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta: 24Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. 25Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas; 26Y llamando a uno de los criados, preguntóle qué era aquello. 27Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo. 28Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. 29Mas él respondiendo, dijo al padre: He aquí tantos años te sirvo, no habiendo traspasado jamás tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos: 30Mas cuando vino éste tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro grueso. 31El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32Mas era menester hacer fiesta y holgarnos, porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado.
Primera lectura Miqueas 7, 14-15.18-20
14Apacienta tu pueblo con tu cayado, el rebaño de tu heredad, que mora solo en la montaña, en medio del Carmelo: pazcan en Basán y Galaad, como en el tiempo pasado. 15Yo les mostraré maravillas como el día que saliste de Egipto. 18¿Qué Dios como tú, que perdonas la maldad, y olvidas el pecado del resto de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque es amador de misericordia. 19El tornará, él tendrá misericordia de nosotros; él sujetará nuestras iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos nuestros pecados. 20Otorgarás a Jacob la verdad, y a Abraham la misericordia, que tú juraste a nuestros padres desde tiempos antiguos.
Salmo responsorial Salmo 103, 1-2.3-4.9-10.11-12